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Un reinicio amable: Recibiendo septiembre con mindfulness

Cuaderno con un lapiz, una vela prendida, unas flores secas color rosa y un par de piedras. Todo sobre un escritorio de madera oscuro con manchas blancas

Septiembre suele traer consigo la sensación de un nuevo comienzo. En el hemisferio norte, los colegios reabren sus puertas, las rutinas regresan y el ritmo más pausado del verano vuelve a tomar estructura. Para muchas, puede sentirse como un “segundo año nuevo”: un momento para planear, establecer intenciones y prepararse para lo que viene.


Pero este inicio no siempre se vive como una página en blanco. Para quienes combinan responsabilidades profesionales con la vida familiar, septiembre también puede traer una sensación de sobrecarga: agendas que se llenan de compromisos, hijos que inician nuevas etapas, la presión de retomar el trabajo con más productividad. En lugar de renovarnos, esta energía puede dejarnos exhaustas.


El mindfulness nos invita a ver los nuevos comienzos desde otra perspectiva: con amabilidad, curiosidad y autocompasión. En vez de buscar la perfección, podemos elegir establecer intenciones amables que nos orienten sin imponernos más exigencias.


Intenciones vs. objetivos


Este proceso me recuerda mucho a mi época bancaria, cuando casi toda la atención estaba puesta en los resultados: objetivos por cumplir, métricas que alcanzar o tareas que tachar de una lista. Si bien los objetivos pueden ser útiles, muchas veces dejan poco espacio para considerar cómo queremos ser en el proceso.


Las intenciones, en cambio, tienen que ver con la cualidad que aportamos a nuestras acciones. No se centran tanto en un destino fijo, sino en la manera en que transitamos el camino.


Por ejemplo:


  • Un objetivo podría ser: “Hacer ejercicio tres veces por semana.”

    Una intención podría ser: “Mover mi cuerpo con amabilidad y consciencia.”

  • Un objetivo podría ser: “Terminar con todos mis correos antes de las 5 p.m.”

    Una intención podría ser: “Escribir cada mensaje con presencia y paciencia.”

  • Un objetivo podría ser: “Comer más saludable.”

    Una intención podría ser: “Nutrir mi cuerpo con cuidado y gratitud.”

  • Un objetivo podría ser: “Ser más productiva.”

    Una intención podría ser: “Enfocar mi trabajo con equilibrio y atención plena.”

  • Un objetivo podría ser: “Estar más disponible para mi familia.”

    Una intención podría ser: “Escuchar con verdadera presencia a mis seres queridos, aunque sea solo unos minutos al día.”


Este cambio es poderoso. Al conectar nuestras intenciones con nuestros valores, dejamos que actúen como anclas. Cuando nos detenemos a reflexionar sobre lo que valoramos como el bienestar, la paz, la conexión, o nuestro propósito en la vida, las intenciones surgen de manera más natural.


Mindfulness en la vida diaria


Las intenciones cobran vida a través de las pequeñas decisiones que tomamos cada día. No necesitan quedarse en lo abstracto; podemos encarnarlas con amabilidad en cualquier momento.


  • Hacer una pausa antes de enviar un correo puede reflejar la intención de paciencia.

  • Tomar una respiración consciente antes de comenzar una reunión puede encarnar la intención de presencia.

  • Comer con atención, notando texturas y sabores, puede conectarnos con la intención de nutrición.

  • Caminar un poco más despacio, sintiendo cada paso, puede honrar la intención de equilibrio o paz.


De esta manera, las intenciones dejan de ser solo palabras en un papel y se convierten en cualidades que nos acompañan en lo cotidiano, creando un puente entre lo que más valoramos y la manera en que vivimos cada día.


Para tu diario ✍️


Al comenzar septiembre, dedica unos minutos a escribir en tu diario o cuaderno. Puedes explorar estas preguntas:


  • ¿Qué es lo más importante para mí en esta etapa de mi vida?

  • ¿Qué valores quiero honrar en este nuevo ciclo?

  • ¿Cómo quiero sentirme al final de este mes?


Deja que tus palabras fluyan sin juicio. No hay respuestas correctas o incorrectas; es simplemente una oportunidad para conectar con lo que hoy se siente valioso para ti.

Un nuevo mes y una nueva estación son también una oportunidad para comenzar de nuevo. Con mindfulness, podemos vivir este reinicio no desde la presión, sino desde la amabilidad. Que tu septiembre esté guiado por intenciones amables que te acompañen a vivir con consciencia y compasión.


Al entrar en esta nueva etapa, ¿qué intención te gustaría llevar contigo?

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