Resiliencia y la meditación de la montaña: manteniéndonos firmes ante los cambios de la vida
- Pili Rivera
- hace 3 días
- 4 min de lectura

Los planes no siempre salen como esperamos, especialmente durante el verano. Un tren retrasado, una noche sin dormir, que el taxi no llegue a recogernos, o un cambio repentino de planes puede descolocar todo el día. Los vuelos se cancelan, las rutinas se interrumpen, y de pronto estamos navegando lo inesperado.
A menudo describimos la resiliencia como algo enorme: levantarnos después de los mayores desafíos de la vida. Pero también aparece en estos momentos cotidianos. No se trata de evitar el cambio, sino de aprender a encontrarnos con él desde la firmeza y la flexibilidad.
Como una montaña que se mantiene en pie a través del clima cambiante, también podemos descubrir anclas que nos ayuden a sentirnos más estables, incluso cuando la vida no sigue el plan.
Una historia personal: resiliencia en movimiento ✈️
Viajar puede ser emocionante, pero también viene con incertidumbre. He pasado noches sin dormir en aviones, conexiones perdidas, horarios apretados, e incluso huelgas en aeropuertos. Un recuerdo que guardo con cariño es de un viaje por Europa con mi mamá. Había una huelga en el aeropuerto de Roma, y por eso no podíamos volar allí para tomar nuestra conexión hacia Venecia. Por un momento no sabíamos cómo llegaríamos desde Viena hasta nuestro destino.
Al inicio hubo preocupación. ¿Cómo llegaríamos? ¿Qué pasaba si perdíamos la siguiente parte del viaje? Lo que nos sostuvo fue estar juntas. Nos acompañamos, nos apoyamos mutuamente, y nos mantuvimos abiertas a las posibilidades. Finalmente conseguimos un vuelo directo a Venecia. Llegamos más tarde de lo planeado, pero justo a tiempo para disfrutar de la comida y la música en la piazza. Es un recuerdo que atesoro profundamente y que vive en mi corazón, incluso ahora que ella ya no está aquí.
Momentos así me recuerdan que la resiliencia no significa controlar cada detalle. Significa encontrar nuestros recursos internos y apoyarnos en los demás, para adaptarnos y aún así hacer espacio para la alegría. Y, como cualquier habilidad, la resiliencia se practica en la vida diaria, en esas pequeñas interrupciones, demoras o cambios de plan, de modo que con el tiempo vamos fortaleciendo el músculo que quizá necesitemos en momentos más grandes.
Práctica: La meditación de la montaña 🗻
Una forma de explorar la resiliencia es a través de la meditación de la montaña, imaginando una montaña fuerte, estable y firme. El clima cambia: sol, tormentas, nieve o lluvia. Pero la montaña permanece constante en su esencia.
La resiliencia es así. No podemos detener los cambios de la vida, pero sí podemos conectar con una sensación de estabilidad dentro de nosotras, como una montaña que se mantiene en pie a través de las estaciones.Te invito a comenzar con unos pequeños ajustes para comenzar esta práctica:
Postura: Siéntate de una forma que se sienta estable y cómoda para ti. Los pies descansando en el suelo, o eligiendo cualquier posición que te dé soporte.
Ojos: Puedes cerrar suavemente los ojos, bajar la mirada o mantenerlos abiertos, lo que se sienta más seguro y cómodo para ti.
Respiración: Tomando una o varias respiraciones lentas e intencionales. Notando cómo tu cuerpo sube y baja con cada inhalación y exhalación.
Ahora, te invito a traer a la mente la imagen de una montaña. Puede ser una que conozcas, una foto o fondo de pantalla en tu celular, o una imaginaria.
Notando sus cualidades: fuerte, estable, firme. La montaña permanece en pie a través del sol y la lluvia, de las tormentas y los cielos tranquilos. El clima cambia, pero la montaña sigue ahí, constante.
Cuando te sientas lista, puedes repetir en silencio para ti misma:
"Como la montaña, puedo encontrar estabilidad y presencia en medio del cambio."
Quedándote con esta imagen durante unas cuantas respiraciones, y luego regresando suavemente a tu entorno: notando la habitación, los sonidos, o la sensación de tus pies en el suelo.
Reflexión ✍️Si te resulta útil, puedes tomar unos minutos para escribir, dibujar o simplemente reflexionar sobre estas preguntas:
No hay una forma correcta o incorrecta de hacerlo. Puedes escribirlo, pensarlo durante un paseo, o simplemente dejar que las preguntas descansen en tu mente. Tus anclas pueden ser personas, prácticas, lugares, o simplemente el conocimiento de que has navegado la incertidumbre antes. |
Antes de irnos
La resiliencia no es solo para los grandes eventos de la vida. También es para el día a día. Incluso la meditación de la montaña, o una pausa consciente con la respiración, puede ayudarnos a fluir con los cambios de una manera más calmada.
Te invito a notar tus propias anclas: esas prácticas, apoyos o personas que te ayudan a mantenerte firme.
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Mantra del mes:
“Fuerte como la montaña, flexible como las estaciones."



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